miércoles, 19 de julio de 2006

raro arbusto


Hurgando entre los recuerditos que a veces se quedan por ahí, encontré esta pequeña joyita de mi papá, Carlos Alvestegui; escrita hace 12 años cuando trabajaba en el Senado, solo en La Paz, toda la familia estábamos en Cochabamba...

Bendigo al eterno Señor de los cielos
que, al salir en horizonte el sol,
con cierto misterio posaron sus ojos
no en graciosa, ni en mística flor
que da a los hombres fragancia y colores,
ni en trigales ondulantes que son
dorado manjar de la mesa del pobre.

Escogieron tus ojos, Señor,
buscando en quebradas y sierras abruptas
un raro arbusto, cuyo verdor
tenía sus hojas reflejos tan suaves
de esmeraldas prístinas que al sol
robaban calores y fuerza y poder.

Y en esa mañana, Señor de los cielos,
al conjuro eterno de tu voz,
virtudes secretas, raudales de dones,
con el sabio poder de tu amor,
nutrieron la humilde, la planta de hojas color de esmeralda.

La savia de vida a las ramas humildes
de ese arbusto pequeño subió;
y cuenta la historia que fueron sus hojas
de los Incas, los hijos del sol,
las hojas sagradas, benditas de Dios.

LP 5/4/94



No puede olvidar sus raices evangelizadoras, pero me gusta lo que dice de la Coca.

He encontrado la página web del museo de la Coca en La Paz, los que quieran averiguar más sobre ella pueden visitar http://www.museodelacoca.com